Los contenidos audiovisuales online se imponen a las descargas

Publicado en por NetCandy

La propiedad como valor absoluto ya no está de moda. De mano del propio desarrollo del capitalismo, su incitación al consumo permanente y las nuevas tecnologías con internet como catalizador están cambiando los hábitos de consumo. Con una oferta ilimitada de bienes y servicios en la red y la situación de recesión económica actual se impone consumir a poseer y pagar por el uso a comprar.

 

En internet, las descargas de contenido se están viendo sustituidas por el streaming, la reproducción instantánea de música y vídeos sin tener que almacenarlo en el ordenador. Existe un infinito catálogo de programas de software, películas, música y videojuegos de los que disfrutar online. El éxito del sitio sueco de música online Spotify y de la web española seriesyonkis es un claro ejemplo del cambio que se está produciendo en el consumo.

 

YouTube, que se ha convertido en el icono de esta revolución, maneja unas cifras asombrosas. En mayo cada usuario vio de media más de 100 vídeos y el 43% de todos los vídeos que se ven al mes en Estados Unidos pertenecen a YouTube. Hulu, el siguiente portal en popularidad, ofrece en streaming películas y series de forma gratuita, con más de 1.200 millones de vídeos vistos, superando así a monstruos de internet como Yahoo! o Microsoft y cadenas y estudios como FOX, CBS o Viacom.

 

Por otro lado, la invasión de terminales con conexión a internet como smartphones, tabletas digitales o miniportátiles han hecho que crezca la oferta de aplicaciones tanto gratuitas como compradas o contratadas por un tiempo determinado. La App Store de Apple tiene más de 200.000 aplicaciones y Google 50.000, según informa El País.

 

"Más que sustituir, (el streaming y las descargas) están coexistiendo: las descargas han tocado techo y no parecen ir a más, pero un porcentaje muy relevante de quien realiza streaming -el 84%- siguen descargando. La cuestión reside en el momento de consumo: la inmediatez favorece el streaming, que se ha visto favorecido por una disponibilidad de contenidos cada vez mayor y una velocidad de conexión en aumento. No saturar el disco duro es un beneficio secundario pero no crítico, mientras que el streaming queda frenado por la calidad de la imagen" ha dicho Felipe Romero, responsable del informe Televidente 2.0 / 2010 sobre el panorama audiovisual español elaborado por The Cocktail Analysis.

 

También los programas de software, archivos y sistemas operativos están viviendo esta transformación. Ya no se alojan en los ordenadores sino en la red, lo que se conoce como cloud computing o computación en nube. De esta forma, los programas se usan desde internet sin consumir recursos.

 

"La colaboración es la fuerza que impulsa el cloud computing y en la era de la web 2.0 lo importante para los usuarios de internet es poder compartir de forma ágil y rápida todo tipo de contenidos. La nube permite acceder a documentos, fotos, vídeos, etcétera, desde cualquier dispositivo con acceso a internet, en cualquier momento y desde casi cualquier lugar consiguiendo así una menor dependencia de los datos alojados en el disco duro del ordenador. Ahora, los usuarios quieren las mismas herramientas, el mismo acceso y el mismo nivel de colaboración tanto en su vida personal como profesional. Ya sea para compartir fotos con amigos, colaborar con los compañeros de trabajo en documentos, o planificar un fin de semana con la familia", ha señalado Javier Rodríguez Zapatero, director general de Google España.

 

El móvil, que no está diseñado para almacenar programas ni contenidos, sino para disfrutarlos online, jugará un papel muy importante en el futuro del cloud computing. Según IDC, empresa de investigación de mercado, actualmente hay más de 450 millones de usuarios de internet móvil en todo el mundo, y se espera que esa cifra se duplique en los próximos cuatro años, superando los 1.000 millones en 2013.

 

Aunque también esta tendencia se observa en el mercado de los bienes físicos. Frente a la tendencia tradicional de que hay que poseer una vivienda, se impone el alquiler hacia la falta de oferta y de financiación. Y el leasing (arrendamiento con derecho de compra) y el renting (alquiler puro y duro), algo que hasta hace poco parecía exclusivo de las grandes empresas, está empezando a ser utilizado por pequeños negocios y particulares. Según Julio Rodríguez, experto inmobiliario, se están dando dos fenómenos paralelos, "por un lado, hay una oferta nueva de los miles de compradores que adquirieron un piso como inversión y que, al no tener salida, lo han puesto en el mercado de alquiler. Por otra parte, hay un aumento de la demanda, porque los posibles compradores no obtienen financiación para la compra, que se ha convertido en un bien escaso, y recurren al alquiler". Además, los jóvenes están rompiendo con los prejuicios de que hay que tener un piso en propiedad y están empezando a valorar el alquiler.

 

Fuente: http://www.laflecha.net/

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